Antonio

El espectáculo prosperó en todo el marco temporal de la frontera, reflejando la prominencia en España de Lope de Vega, Tirso de Molina y Calderón de la Barca. Las comunidades urbanas centrales tenían teatros en los que la ventaja de las características y la abundancia de contribuciones reflejaban la suerte cambiante de sus minas. Potosí en el pináculo de sus riquezas tenía un teatro, que competía con el más importante de España. Los emisarios de México y Lima introdujeron espacios privados en sus residencias reales. Se organizaron las obras de los patrones españoles, al igual que muchas otras escritas en América, una gran parte de las cuales se han pasado por alto desde hace mucho tiempo.

Los primeros programas más conocidos eran anécdotas estrictamente intencionadas, completamente españolas en la convención y con la intención de transmitir la realidad del evangelio a los indios ignorantes. Su pompa y su sombra lograron transmitir los ejercicios de la creación y la salvación, al igual que el registro de la importancia de España. La pompa india se fusionó con la española para ofrecer una dramatización de mitad y mitad de personas en la que los movimientos y la música indígenas se superpusieron con leyendas cristianas y españolas. Hasta la actualidad, un viajero en México puede ver celebraciones indias en las que se reautoriza el antiguo enfrentamiento entre cristianos y moros, con muchas poses valientes, estallidos de petardos y la última aniquilación de los detestados moros.